miércoles, 22 de julio de 2009

del anarquismo

El anarquismo delictivo existió en esa época evidentemente porque estaban las condiciones dadas para ello. Violencia contra violencia, justicia indiscriminada por la propia mano ante la injusticia social reinante. ¿ Justificar a los anarquistas expropiadores? ¡No! Sólo exponer sus hechos. ¿ Se justifican sus reacciones extremas? Eso, creemos, es algo inevitablemente personal: hay horteras y burócratas que pasan toda su vida aguantando injusticias y hay rebeldes tan suceptibles que reaccionan ante el más leve abuso del poder: están aquellos que pasan sus vidad marcando el paso y vistiendo uniformes y están los otros que no aceptan imposiciones si no están basadas en la lógica, que no siempre es compatible con la naturaleza humana. Lo hemos visto ya en esos dramones rurales de principios de siglo: está el peón que acepta los latigazos de su patrón para poder medrar con paciencia y está el otro que ante el primer latigazo saca su cuchillo, se hace justicia, y se hace matrero. Y hay rebeldes cuya rebeldía sólo les alcanza para dejarse el pelo largo y dejar boquiabierta a su chica, y hay otros cuya rebeldía los impulsa a lanzarse a una lucha tremenda, marginados por la sociedad, habitantes de un submundo de violencia, dureza y sangre.

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